Crítica: «Ernani» en Les Arts de Valencia

Crítica: «Ernani» Les Arts Valencia Por Pedro Valbuena

Un Ernani anticuado clausura la temporada de Les Arts

En coproducción con La Fenice, Les Arts lleva a escena un drama de corte plenamente romántico, Ernani, que será el último de la temporada. Estrenado en  Venecia en 1844, en el mismo teatro que ahora firma esta colaboración, obtuvo una aceptación inmediata, en parte debido a que la historia constituía en sí misma un atractivo, y en parte merced al melodismo pegadizo para el que tan dotado estaba el compositor. El libreto de Francesco Maria Piave está basado fielmente en la novela homónima de Víctor Hugo, y fue variado en su final por el propio compositor, que casi siempre intervenía en las adaptaciones del texto de sus óperas. Consciente de que el público recibía con entusiasmo sus melodías, Verdi siempre guardó en absoluto secreto los fragmentos que intuía que iban a ser un gran éxito, para evitar que circulasen antes del estreno. Para ello repartía estas partituras pocas horas antes de que se alzase el telón. Crítica: «Ernani» Les Arts Valencia

Una escena de "Ernani" / Foto: Miguel Lorenzo - Mikel Ponce / Les Arts
Una escena de «Ernani» / Foto: Miguel Lorenzo – Mikel Ponce / Les Arts

Ernani es una historia de amor, rechazo, venganza y honor, en la cual, los personajes,  exentos de cualquier matiz superfluo o accesorio, se ven atrapados y abocados a un desenlace fatal. La trama reparte el peso argumental entre los cuatro personajes principales, que cuentan con un número de intervenciones similares, aunque siguiendo el gusto de la época, es el personaje femenino, Elvira en este caso, el que se yergue como protagonista indiscutible. Musicalmente se le atribuyen numerosos méritos a esta partitura, pero yo honestamente no veo tantos. Se trata de una obra que tan sólo se aleja tímidamente de la gigantesca sombra de Rossini, y se articula en torno a una serie de hermosas melodías sostenidas por acompañamientos y efectos bastante convencionales. 

Michele Spotti nos dibujó con su batuta un Ernani enérgico y muy acertado en los tiempos, y  los aspectos más cuestionables de la velada poco o nada tuvieron que ver con su trabajo. Se entendió con la orquesta a la perfección, y supo sacar un sonido limpio y potente, sin avasallar a los que sobre las tablas se las veían y se las deseaban. El elenco vocal, desigual y con escasa complicidad, apenas hizo creíble la intensa historia que se nos estaba contando, y juntos sobre la escena parecían protagonizar mas un recital que una representación en sentido estricto. Angela Meade, que encarnó a Elvira, posee una extraordinaria potencia y un precioso y homogéneo timbre que la mantuvo a salvo de cualquier encontronazo con la orquesta, pero su registro agudo resultaba excesivamente abierto, y debido a un vibrato demasiado batiente y exagerado, rozó peligrosamente la desafinación. Algunos pasajes se cantaron de forma un tanto vehemente y en alguna ocasión pensé que iba a gritar. Dramáticamente resultó poco convincente y su movimiento por la escena no parecía obedecer a ningún plan preestablecido. Piero Pretti fue Ernani, el noble aragonés que por vicisitudes de la vida se había visto impelido a sobrevivir como bandolero. Su voz juvenil y versátil abarcó aspectos dramáticos, heroicos y finalmente trágicos, es decir, lo que se espera de su personaje, pero no pudo subrayar adecuadamente estos matices porque ni su gestualidad ni la de sus compañeros de reparto parecía compatible con lo que allí estaba ocurriendo.

Una escena de "Ernani" / Foto: Miguel Lorenzo - Mikel Ponce / Les Arts
Una escena de «Ernani» / Foto: Miguel Lorenzo – Mikel Ponce / Les Arts

Silva estuvo interpretado por Evgeny Stavinsky, cuyo precioso timbre me cautivó desde el inicio de la actuación. Una voz homogénea, perfectamente colocada y cálida, que confirió al personaje la solemnidad que requería. Stavinsky si fue consciente de su papel, y lo representó con el ceremonial adecuado, es decir, con parsimonia y severidad. Cierto es que su potencia no fue suficiente, y en algunos momentos, la fiera del foso lo devoró hasta reducirlo prácticamente al silencio. Don Carlo, nada menos que el emperador Carlos V, aparece en esta ópera como un personaje de carácter hirsuto, y hasta vil en sus pretensiones.  Franco Vasallo, que le ha dado vida esta noche, ha aprovechado bien este marcado cariz de villano, y lo ha cantado confiriéndole un aire chulesco que me ha parecido muy acertado. Su voz era grande y muy hermosa en la tesitura aguda, pero muy desigual en el resto del registro. Algo parecido ocurría con su volumen, que se reducía drásticamente cuando el pentagrama le llevaba a la parte grave. El resto del reparto, Laura Orueta, Matheus Pompeu y Javier Castañeda representaron sus breves papeles perfectamente, y la calidad de sus voces estuvo en consonancia con la excelencia del resto de cantantes. 

El Cor de la Generalitat Valenciana tuvo un papel muy destacable a lo largo de toda la representación, convirtiéndose por momentos en verdadero protagonista. Sus voces, empastadas y equilibradas, garantizaron el nivel de profesionalidad a que nos tiene acostumbrados, pero tuvo algún problemilla de medida, y no se acopló a la orquesta con la quirúrgica precisión de otras veces. Además fue desaprovechado totalmente como elemento escénico, y la mayoría de las veces quedó reducido a telón de fondo. La Orquestra de la Comunitat Valenciana, de la que tan orgullosos nos sentimos aquí, estuvo bien. Casi no añadiría más, ya que no brilló como otras veces, pero a cambio contuvo su volumen manteniendo el equilibrio y la limpidez.

Una escena de "Ernani" / Foto: Miguel Lorenzo - Mikel Ponce / Les Arts
Una escena de «Ernani» / Foto: Miguel Lorenzo – Mikel Ponce / Les Arts

La escenografía de Andrea Bernard me pareció, anticuada, insulsa y finalmente aburrida. Fragmentos arquitectónicos que descienden del cielo escénico y se posan suavemente configurando el nuevo cuadro… sin comentarios. Los personajes no tuvieron ningún trazado y permanecieron estáticos durante demasiado tiempo, en parte debido al torpe diseño del suelo, que a base de rugosidades y escalones, devino impracticable. Se notaba demasiado que los cantantes se situaban en las señales convenidas para que los grandes bloques de poliespán que descendían sobre ellos no les golpeasen. Todo muy rígido y muy previsible.El video introductorio era actoralmente tan malo, y el recurso tan manido, que no se me ocurre una forma menos original de iniciar un espectáculo operístico hoy en día. Por otro lado, tanto la iluminación como el vestuario acordaron destacar a los protagonistas a costa de sacrificar a todos los demás, perdiéndose de este modo muchas oportunidades de plasticidad. 

Tan sólo tres cuartas partes del auditorio estaban ocupadas, y el público respondió con un aplauso tibio que se ajustó al saludo de los intérpretes, y que sólo se incrementó cuando la orquesta se puso en pie. Pese a todo, este Ernani tuvo momentos verdaderamente hermosos y emocionantes, y la tarde pasó volando, como suele suceder cuando se disfruta de algo de forma intensa. A la salida reparé en que ya se anunciaba a lo grande la próxima temporada, y comprendí inmediatamente lo afortunados que somos en esta ciudad.


Valencia, 7 de junio de 2023. Palau de Les Arts. Ernani de Verdi. Dirección musical, Michele Spotti. Dirección de escena, Andrea Bernard.

Elenco: Piero Pretti, Franco Vassallo, Angela Meade, Evgeny Stavinsky, Laura Orueta, Matheus Pompeu, Javier Castañeda.

Escenografía, Alberto Beltrame. Vestuario, Elena Beccaro. Iluminación, Marco Alba. Cor de la Generalitat Valenciana. Orquestra de la Comunitat Valenciana. OW